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El desafío del consumo de alimento por cerdas lactantes


En las últimas décadas, el aumento del tamaño de las camadas ha sido asociado con una mayor producción de leche por las cerdas, que a su vez ha generado un incremento de las necesidades nutricionales de esta categoría animal. Además, la selección para menor deposición de grasa en cerdos para sacrificio ha dirigido los esfuerzos del mejoramiento genético hacia la obtención de matrices con menor apetito, lo que resultó en una degradación del estado nutricional de reproductoras en la fase de lactancia. Cuando se da en exceso (más del 10-12% de pérdida de peso), la movilización de reservas corporales como grasa y músculos tiene un impacto ya conocido en el desempeño reproductivo subsecuente y puede afectar negativamente el intervalo destete-estro, aumentando así los días no productivos y reduciendo la tasa de parición y el número de lechones nacidos totales en el parto siguiente.


Hay evidencias científicas recientes que apuntan, además de los parámetros mencionados anteriormente, a efectos sobre las características de los folículos ováricos y aumento de la variación de peso de lechones al nacimiento. Esto justifica aumentar lo más rápido posible la oferta de alimento y, por lo tanto, el consumo por las cerdas lactantes, para reducir la movilización de reservas corporales – sobre todo músculos – pensando no sólo en su impacto en el ciclo reproductivo actual, sino también en el ciclo reproductivo siguiente.


Aunque no disminuyan la producción de leche, las deficiencias nutricionales de corta duración pueden causar cambios agudos o crónicos en el equilibrio de las hormonas que regulan los fenómenos reproductivos. Estos cambios en la composición corporal, a pesar de que son sutiles e imperceptibles, tienen efectos negativos sobre la tasa de ovulación y la supervivencia embrionaria. La desnutrición en cualquier semana de lactancia puede reducir el tamaño de la camada subsecuente.


Si comparamos los sistemas de producción, se notan diferencias importantes en el consumo de alimento durante la primera semana de lactancia. La razón principal es la adopción de programas distintos de aumento gradual de oferta de alimento en diferentes granjas. El problema es que en muchos casos esta estrategia puede reducir el consumo en hasta el 15% o más, en comparación con enfoques más agresivos de oferta de alimento, lo que resulta en un gran número de cerdas con déficit de energía y aminoácidos en este período. No se reduce la producción de leche, pero las hembras pierden peso y movilizan sus reservas corporales.


La oferta gradual de alimento al inicio de la lactancia constituye un paradigma para aquellos que creen que una oferta excesiva de alimento podría causar edema de ubre, hipogalaxia, diarrea en lechones y estreñimiento en cerdas, haciendo que las hembras interrumpan la alimentación a partir de la mitad hasta el fin de la lactancia. El análisis usando softwares de gestión de la productividad de granjas en base a un gran número de registros muestra que si comparamos la oferta gradual con la oferta más rápida de alimento la primera estrategia resulta en camadas con menor peso, mayor intervalo destete-estro y mayor variabilidad.


Los esfuerzos del personal deben dirigirse a aumentar el consumo de alimento por las matrices. Estar al tanto de los principales factores que afectan el consumo de alimento durante la lactancia es esencial para alcanzar este objetivo. La temperatura en las instalaciones, la condición corporal de la cerda en el momento del parto y los sistemas de alimentación están entre los más importantes.


Siempre que sea posible, la temperatura de la sala de parto debería mantenerse entre 18 y 22°C. Las altas temperaturas afectan el consumo de alimento por todas las cerdas en lactancia, sin embargo, las primíparas se ven más afectadas. Esta es la justificación técnica de priorizar las instalaciones de maternidad al hacer la climatización en la granja, y la definición de la temperatura debe tener como objetivo proporcionar un mejor confort térmico para las matrices, dado que los lechones están en un espacio calentado.


La gestión rutinaria del escore corporal, visualmente o usando herramientas como el caliper, así como la evaluación y ajuste de la oferta de alimento durante la gestación, permiten que las hembras lleguen a las instalaciones de maternidad con un nivel ideal de reservas corporales y con apetito suficiente para consumir alimento durante la fase de lactancia. Esta evaluación debe considerar las siguientes fases: apareamiento, 30, 60 y 90 días de gestación. Lamentablemente, esta práctica se ignora de forma generalizada, quizás por su sencillez y la falta de información sobre su relevancia.


La necesidad de energía, aminoácidos y otros nutrientes de las cerdas lactantes dependen principalmente de la producción y composición de la leche, y del peso y orden de parto. Obviamente, cuanto mayor sea y cuanto más leche produzca una cerda, más energía y nutrientes necesitará. Las hembras de orden de parto 1 y, en menor grado, las de orden de parto 2, todavía están creciendo y depositando proteínas. Sin embargo, la producción de leche tiene prioridad sobre el crecimiento. Una cerda reproductora joven sacrifica el crecimiento y hasta moviliza las reservas corporales de grasa y proteína para mantener la producción de leche. No obstante, este sacrificio sólo va hasta cierto punto. Después de una pérdida del 10-12% de masa proteica, se tiene una disminución de la producción de leche.


Hay algunas estrategias que pueden utilizarse para ayudar en el aumento del consumo de alimento durante la fase de lactancia:


1) Si hay alimento disponible, las cerdas lactantes consumirán el 20-25% de su ingestión diaria en las últimas horas de la tarde y durante la noche. Por lo tanto, durante los períodos más calurosos es importante ofrecer alimento en las horas más frescas del día. Esto es particularmente importante en la segunda semana de lactancia.


2) Debe aumentarse lo máximo posible la frecuencia de oferta de alimento. Las cerdas deben estimularse varias veces al día para que se pongan de pie, beban agua e ingieran alimento. Se puede utilizar un cubo de plástico para cada hembra con la cantidad diaria de alimento y siempre que el comedero quede vacío se debe ofertar una cantidad adicional. Al final del día, el cubo debe llenarse nuevamente para el día siguiente.


3) La presentación del alimento puede afectar el consumo. Durante la lactancia, es preferible utilizar alimentos peletizados o triturados en lugar de alimentos en harina. También se tiene un mayor consumo cuando se utilizan alimentos húmedos, en comparación con alimentos secos. Al humedecer el alimento, las sobras fermentadas deben retirarse antes de que se vuelva a llenar los comederos, dado que las cerdas no pueden ingerir esta mezcla.


4) Es fundamental tener disponible agua de calidad y en cantidades adecuadas. En lo que respecta a la calidad, debe considerarse una condición microbiológica libre de coliformes fecales y un rango de temperatura entre 12 y 18ºC. La cloración o acidificación ayuda a disminuir la contaminación bacteriana del agua. Instalar la tubería a una profundidad apropiada, sin exposición a la luz solar directa, ayuda a mantener la temperatura adecuada. En cuanto a la cantidad de agua, debe asegurarse de que el bebedero suministre 2 litros de agua por minuto. Debemos recordar que el consumo de agua afecta directamente el consumo de alimento.


5) Es posible utilizar aditivos fitogénicos para aumentar el consumo de alimento y mejorar la digestión y absorción de los nutrientes. Los fitogénicos tienen origen vegetal y, cuando son combinados de una manera inteligente, son capaces de modificar el olor y el sabor del alimento. Además, estos aditivos actúan de forma similar a las especias usadas en la cocina y pueden tener efectos antiinflamatorios, antioxidantes, antibacterianos y secretores de enzimas y jugos digestivos. Esto resulta en una mayor producción de leche con menor catabolismo de la lactancia, así como un mayor número de lechones destetados y camadas más pesadas al destete.


Se pudo comprender que las cerdas lactantes constituyen una categoría dentro de la producción moderna de cerdos que es fundamental para el éxito técnico y económico de los sistemas de producción. Tenemos que hacer que este animal hiperprolífico ingiera volúmenes adecuados de alimento para producir leche de calidad y en cantidad suficiente con una pérdida mínima de reservas corporales. De este modo, evitamos los impactos en el desempeño a corto y medio plazo. Este es un gran desafío, pero hay estrategias comprobadamente capaces de ayudar en esta misión si se las implementan adecuadamente.

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