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Disentería Hemorrágica Porcina: una vieja conocida

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18/12/10   |   Mundo Ganadero, EumediaPedro Sánchez Uribe

La primera reflexión es que, hoy por hoy, la patología emergente más importante en el sector porcino es la Disentería.

Si se reflexiona sobre los últimos años, todos los esfuerzos se han dirigido hacia el control de las enfermedades del CRP (Complejo Respiratorio Porcino) y otras patologías de tipo respiratorio.

La aparición del Síndrome de Desmedro, sin duda ha hecho reaccionar de forma muy activa en el control de los patógenos respiratorios, y la mayoría está de acuerdo en que, a excepción del PRRS, casi todas estas enfermedades se encuentran en una fase, en la que la convivencia con ellas se hace soportable desde el punto de vista económico.

Capítulo aparte merece la exitosa aparición de vacunas contra el PCV2 (Síndrome de Desmedro) que ha mejorado notablemente la salud de la pirámide de producción.

Hoy es una realidad en los foros de debate hablar más de procesos digestivos que de procesos respiratorios.

Las preguntas son:

¿Nos hemos olvidado de ella?
¿Es una enfermedad re-emergente?
¿Ha cambiado tanto la nutrición?
¿Estaba enmascarada por los promotores?
¿Nuevas cepas-nueva virulencia?...
Repercusión sanitaria y económica de la Disentería

Hasta hace poco tiempo, las enfermedades digestivas del cerdo se catalogaban como puras sin tener en cuenta la posible intervención de otros patógenos en la infección.

Quizás por esta razón, las medidas de control han fallado en numerosas ocasiones.

La Disentería Hemorrágica y las diarreas de cebo en general, han de observarse como un escenario en el que actúan varios actores; unos tienen el papel principal y otros son actores secundarios, pero todos y cada uno de ellos intervienen de forma determinante en la aparición de diarreas en la fase de cebo.

Es por esta razón, que cada vez cobra más importancia la descripción de un Complejo Entérico Porcino que, al igual que el Complejo Respiratorio consta de multitud de agentes etiológicos.

No se puede afrontar estos "complejos" como enfermedades monofactoriales, ni siquiera se debe tener en cuenta únicamente el patógeno y sus factores de virulencia.

Hay muchos factores que intervienen. Manejo, temperatura, ventilación, alimentación líquida y sólida, forman parte de la obra de teatro que se encuentra al entrar en un cebo con diarrea.

Todos y cada uno de ellos, por separado y en conjunto, deben tenerse en cuenta a la hora de implementar medidas de control y/o erradicación.

Obviamente tener animales positivos a Disentería merma todos los parámetros productivos de los animales.

Los más importantes a destacar son los siguientes:

Ganancia Media Diaria


Un animal con el colon inflamado y perdiendo nutrientes sin control por el intestino pierde peso de forma rapidísima.

Algunos granjeros reflejan esta situación con una expresión que habla por sí misma: "los cerdos se han vaciado".

Es evidente que un cerdo que pierde nutrientes no crece al mismo ritmo.

Por otra parte, en las fases agudas de la enfermedad se produce una fuerte deshidratación, los animales tienden a beber mucho, pero el consumo se ve fuertemente afectado.

Indice de Transformación

Si pierde nutrientes deberá ingerir más kilogramos de pienso para obtener un kilogramo de carne.

Esto provocará en la mayoría de casos, que los réditos que aportaba el engorde queden en una ilusión.

Días de Estancia en Cebo

Al no crecer conforme a lo establecido, el animal necesita más días para llegar al peso óptimo de sacrificio.

¿Cuánto cuesta un día de cebo? Si se hacen números, sin duda, mucho dinero al año.

Homogeneidad del ganado

Es este otro dato que, por desgracia, se tiene poco en cuenta a la hora de determinar la rentabilidad económica de una explotación con episodios de Disentería.

No se debe olvidar que, sin llegar a ser como un fabricante de tornillos, el productor es responsable de ofertar un producto de calidad, lo más estandarizado y homogéneo posible.

Es este un hecho que agradecerán los mataderos, que deberían compensar este esfuerzo.

Como ya se ha indicado anteriormente, una explotación (generalmente de engorde) que cursa con un cuadro de Disentería Hemorrágica, sufre un lastre enorme en todos los índices técnicos, reduciendo la poca rentabilidad que desgraciadamente sufre hoy en día el sector.

Desde hace muchos, muchos años, se conoce el enorme impacto económico que provoca esta patología en los animales.

Pero para que no quede tan lejano, en el Cuadro II se muestra un ejemplo actual y cercano de cómo varían los índices técnicos de una explotación de engorde tipo, con y sin Disentería.

Si se profundiza en el análisis de estos datos, se puede establecer su repercusión económica. Tomando un precio medio del pienso de 0,22 euros/kg y una reposición media de 80 kg por animal, la pérdida por un mayor Indice de Conversión (IC) es de 3,256 euros por animal (0,185 x 0,22 euros/kg x 80 kg).

En un supuesto de una explotación de 1.000 cerdos de engorde, y sin tener en cuenta el aumento de la mortalidad se tiene:

IC. 3,256 x 1.000 cerdos: 3.256 euros.
Gastos de medicación: 2,03 x 1.000: 2.030 euros.
Días de cebo: 52 euros/día x 8 días: 416 euros.
Es decir, en un cebo clásico de 1.000 plazas, en una situación no muy grave, las principales diferencias entre los animales positivos y negativos en condiciones normales de todos conocidas son de 5.702 euros.

Para una empresa media en España, con 10.000 reproductoras, que cebe 22 cerdos por cerda, la diferencia entre los cebos con y sin Disentería podría rondar los 1,250 millones de euros.

¿Control, Erradicación o Convivencia?

Las cifras del apartado anterior sin duda deben llevar a una reflexión sobre qué es mejor.

La respuesta es obvia pero no siempre se tiene la mejor solución. Es mucho mejor trabajar libre del patógeno, pero eso muchas veces no depende de los técnicos.

Hay que recordar que la Disentería tiene una vía de transmisión feco-oral, y la principal fuente de contagio son los portadores y el contacto con heces de animales excretores.

Sin embargo, no se deben olvidar los vectores y los transmisores entre granjas, como tractores, obreros, veterinarios, etc.

A la hora de formularse esta pregunta se ha de ser consciente de hasta donde se es capaz de llegar y de si se va a poder mantener el estatus sanitario resultante tras actuaciones que se emprendan.

Los cerdos suelen estar en zonas de alta densidad, por tradición, y porque en aquellas localizaciones donde hay tradición siempre hay cerdos, véase Vic, Lleida, Segovia o lo más cercano a nosotros, Murcia.

En este tipo de situaciones es factible erradicar y mantener ese estatus, o se debe aprender a convivir con la misma.

A partir de aquí se puede determinar cuáles son las claves para el éxito tanto si se es positivo como si se está libre.

Estas claves se enumeran a continuación

Gestión de la reposición


Este es el punto donde las actuaciones tienen éxito o fracasan, y donde está la clave en la lucha contra la Disentería y otras muchas patologías.

Hay que recordar que la mayoría de las enfermedades en las granjas de cerdos entran "a cuatro patas".

La actuación debe ser piramidal, es decir, no basta con actuar sobre los animales de cebo, hay que procurar una pirámide de producción libre de Disentería o al menos estable frente a ésta, empezando por el núcleo de selección que es el eje sobre el que se produce.

A partir de aquí, obtener futuras reproductoras de sanidad contrastada, bien sea adquiriéndolas en una empresa genética fiable, o bien, en el caso de la autorreposición, recriándolas en lugares aislados donde se puedan instaurar programas como el destete precoz medicado y medicaciones pulsátiles vía pienso o agua que han dado buenos resultados.

Es absolutamente clave, definitivo, importantísimo, pero muchas veces falla.

Los animales de cebo son el espejo de la granja donde han nacido, si las reproductoras tienen un nivel sanitario elevado, esto se reflejara en la estructura de transición y en la de cebo.

Bioseguridad

No basta con tener una sanidad óptima, sino que hay que mantenerla y eso es lo más difícil en la mayoría de los casos. Por eso, antes de plantear un plan de control, hay que ver si se es capaz de sostener en el tiempo dicho plan.

Mantener bajo control a vectores de la enfermedad como roedores y animales domésticos, efectuar una adecuada limpieza y desinfección de los locales y evitar (en la medida de lo posible) la entrada de vehículos en la explotación son reglas de oro que todos deben cumplir.

Para qué preguntarse por qué aparece Disentería siempre en los mismos cebos, si se tiene absolutamente claro.

Las prisas de los gerentes o de los jefes de producción por llenar los cebos o vaciar las transiciones impiden una buena limpieza y ya se sabe..., pero sigue pasando.

Los responsables de la explotación han de verificar periódicamente los puntos de control y establecer aquellos que se consideran críticos, sobre los que se incidirá periódicamente para resolver posibles fallos.

Se trata pues de un sistema de autocontrol que debe estar en continua evolución, esto es, de nada vale hacer un plan de autocontrol estrella y no revisarlo, porque las condiciones en la explotación son cambiantes.

Se trabaja con seres vivos.

A resolver todo esto ayudará en gran medida el diseño de las instalaciones, haciéndolas de fácil limpieza y desinfección, proporcionando la pendiente adecuada en cargaderos, habilitando suficientes tomas de agua, etc.

En resumen, todo aquello que haga fácil hacer las cosas bien, pero esto sería motivo de otro artículo.

Calidad de agua

Es curioso observar como explotaciones con agua de buena calidad química y microbiológica, tienen mucha menos incidencia de diarreas, que otras en las que no es posible proporcionar a los animales otra fuente de agua.

Hay explotaciones que han tenido que hacer grandes inversiones en instalaciones de osmosis porque, sencillamente, no era posible realizar una producción sostenible.

Parece una perogrullada, pero no siempre es posible, sobre todo en algunas zonas, tener agua potable o con unos mínimos de calidad.

Medicaciones preventivas y curativas

Muchos veterinarios y ganaderos añoran los tiempos en los que el carbadox y los dimetridazoles estaban autorizados.

Entonces no había Disentería, y si aparecía, pronto se acababa y todo seguía bajo control.

Pero todo esto se acabó y por ende se retiraron los antibióticos promotores del crecimiento planteándose un nuevo panorama que a continuación se describe.

Está claro que si se quiere convivir con la Disentería, bien porque no se tiene la posibilidad de realizar una erradicación, bien porque los problemas derivados no son demasiado graves, hay que implementar una estrategia de medicaciones vía pienso en reproductoras y lechones encaminadas a mejorar cuanto nos sea posible la sanidad en el circuito de engorde.

Entre estas destacan:

Lincomicina, a dosis que oscilan entre 80 y 110 ppm.
Tiamulina (80-120 ppm).
Valnemulina (25-75 ppm).
Tilvalosina (80-100 ppm).
Espiramicina (100-200 ppm).

El uso de estos antibióticos y la duración del tratamiento deberá establecerse por un veterinario responsable y si es posible, con un antibiograma en el que apoyarse a fin de no crear más resistencias. Como dicen... "cada maestrillo tiene su librillo", pero los tratamientos con el antibiótico que más convenga deben ser largos, y la rotación debe ser intensa.

No debe olvidarse la dosis: los consumos de pienso de los animales enfermos están muy reducidos con determinadas patologías (y esta es una de ellas).

Hay que reajustar la dosis en función de los consumos previsibles.

Conocido por todos, los tratamientos agudos deber ser vía agua y/o inyectable.

Se puede establecer también una relación costo de medicación/duración del tratamiento buscando qué duración del tratamiento aporta mayores beneficios.

Se trata de buscar el umbral de rentabilidad de determinados programas terapéuticos.

Evitar el contacto con las heces

Este punto es clave y no hace falta detallar cómo hacerlo.

Nutrición

Hay que reflexionar sobre en qué hemos convertido el intestino de los cerdos.

Cada vez se hacen fórmulas energéticamente más densas, con más proteína, haciendo al cerdo una máquina de hacer carne, pero con un coste elevado, ya que la microflora intestinal está al borde del colapso, favoreciendo la entrada de bacterias causantes de problemas digestivos.

Afortunadamente, cada vez son más los veterinarios y profesionales del sector que promulgan un nuevo concepto global: la salud intestinal (introducido en España por OPP Consulting).

Gracias a este concepto, se evalúa constantemente la microflora intestinal en las reproductoras, favoreciendo así la proliferación de bacterias que acidifiquen el ambiente intestinal y evitando la proliferación de bacterias indeseables.

En ocasiones, un nutriólogo choca con un veterinario de producción, pero deben ir a la par, buscando un equilibrio entre crecimiento y rendimiento, entre potencial y riesgo.

Conclusiones

Se debe encarar la Disentería como un problema global en el que están involucrados numerosos factores, entendiéndola como un Complejo Entérico, planteándose en todo momento si se será capaz de mantener las medidas implantadas desde un punto de vista técnico y económico.

No es una enfermedad nueva y por tanto no hay recetas nuevas. Sin embargo, si se tienen nuevos cerdos, nuevos ingredientes en las raciones de los animales, nuevas instalaciones(a veces mejores y otras peores), sin duda nuevas legislaciones, alguna en concreto por venir, y surgen preguntas al respecto.

¿Cómo afectará la nueva ley de Bienestar Animal a la transmisión de determinadas patologías?, ya hay experiencias al respecto y parece que van muy bien en procesos respiratorios, pero no tan bien en digestivos.

Existen varias asignaturas pendientes, y la Disentería es una ellas.



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Comentarios sobre este artículo

Oscar Hernàndez
México, México. | 23/12/10

La información está actualizada para ver en qué se debe de trabajar más y establecer medidas para enfrentar la disentería porcina, siempre y cuando se trabaje en equipo y con la información más actual.